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Profe Claudio Nieto: El colesterol y sus mitos

Muchas personas ven al colesterol como algo malo, pero en realidad es algo necesario en nuestro cuerpo. Descubre por qué aquí.
2023-11-20T15:05:27+00:00
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  • Profe Claudio Nieto comparte qué es el colesterol.
  • Aunque muchas personas siempre ven al colesterol como algo malo, la realidad es más complicada.
  • Aquí te proporcionamos algunas ventajas que tiene está molécula.

Hoy hablaremos acerca del colesterol. Es una molécula lipídica esencial que desempeña un papel fundamental en el cuerpo humano. Es un componente importante de las membranas celulares, donde ayuda a mantener la integridad y fluidez de las membranas.

Comenzamos por comprender la fisiología de este y las distintas opiniones que existen sobre cómo manejarlo para optimizar nuestra salud.

En un rincón, encontramos a los «proestatinas», quienes elogian las estatinas como una solución que merece un Premio Nobel de Medicina.

Para ellos, el colesterol es siempre un villano y su objetivo es reducirlo a niveles mínimos. Sin embargo, es importante señalar que muchos de ellos tienen intereses financieros en la venta de estatinas.

El otro lado

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En el otro extremo, están los «antiestatinas», quienes creen que el colesterol es beneficioso y no tiene relación con la aterosclerosis ni las enfermedades coronarias.

Consideran que las estatinas son un engaño en la medicina y la farmacia moderna. La verdad, como a menudo ocurre, probablemente se encuentre en algún punto intermedio.

Entonces, ¿cuál es el lado positivo que tiene?, ¿sí existe algo bueno?

El colesterol es esencial para la formación de las membranas celulares, lo que significa que sin él, la vida sería imposible.

Bondades del colesterol

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Además, en el cerebro, contribuye a la construcción de las vainas de mielina, esenciales para la comunicación entre las neuronas y, por lo tanto, para la cognición y la función cerebral.

Resulta que la leche materna, que se considera beneficiosa, contiene colesterol y grasas saturadas. Esto subraya la importancia de estas sustancias desde el momento del nacimiento.

Esta molécula desempeña un papel vital en la síntesis de hormonas esteroides, como la testosterona, el estradiol y el cortisol, que son fundamentales para el equilibrio hormonal y la salud en general.

También está involucrado en la formación de sales biliares que facilitan la digestión de grasas y la absorción de vitaminas liposolubles como A, D, E y K.

La complejidad del colesterol

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A diferencia de lo que comúnmente se cree, la relación entre la ingesta de colesterol en la dieta y los niveles sanguíneos de colesterol es más complicada de lo que parece.

En los seres humanos, el cuerpo regula la producción de colesterol en el hígado y el intestino de manera independiente, lo que hace que la relación entre la dieta y los niveles sanguíneos de colesterol no sea directa.

El mito de que el colesterol dietético aumenta directamente el colesterol en sangre se basa en estudios realizados en conejos, que tienen un metabolismo diferente al humano.

En resumen, el colesterol es una molécula esencial con un papel vital en muchas funciones biológicas. No debe verse simplemente como una sustancia perjudicial. Profe Claudio Nieto se despide por el momento y agradece tu atención. ¡Hasta la próxima!

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En nuestro viaje por comprender mejor cómo nuestro cuerpo obtiene y utiliza la energía, nos encontramos con un tema fascinante: la relación entre el cerebro y la glucosa.

¿Es realmente cierto que el cerebro solo puede funcionar con glucosa como combustible? Vamos a explorar este mito y descubrir otras vías energéticas que podrían sorprenderte.

Si recordamos lo que aprendimos previamente, nuestras células tienen una preferencia natural por utilizar grasas como combustible en lugar de glucosa.

Sin embargo, ¿existen excepciones a esta regla? ¿Hay células que no pueden metabolizar las grasas correctamente?

Metabolización de grasa

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La respuesta nos lleva a un descubrimiento fascinante realizado por el científico Otto Heinrich Warburg, quien reveló que las células cancerígenas tienen una preferencia por la glucosa como fuente de energía.

Este fenómeno, conocido como el efecto Warburg, ha dado lugar a teorías sobre el papel de la glucosa en el desarrollo del cáncer.

De hecho, algunos tratamientos oncológicos están empezando a incorporar dietas cetogénicas, que son altas en grasas y bajas en carbohidratos, como parte de su enfoque terapéutico.

La idea detrás de esto es privar a las células cancerígenas de la glucosa que necesitan para crecer y proliferar.

El cerebro y la glucosa

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Sin embargo, este no es el único caso en el que el cuerpo requiere glucosa. Ciertas células, como los glóbulos rojos y algunas células cerebrales de pequeño tamaño, no tienen la capacidad de metabolizar grasas y dependen exclusivamente de la glucosa como fuente de energía. Pero, ¿qué sucede si no consumimos azúcares?

Resulta que nuestro cuerpo tiene formas ingeniosas de obtener glucosa incluso sin consumir azúcares directamente.

Una de estas vías implica la producción de glucosa a partir de otras fuentes, como las proteínas y las grasas.

De hecho, el hígado puede convertir proteínas y grasas en glucosa a través de un proceso llamado gluconeogénesis.

Grasa del cuerpo

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Además, el glucógeno, una forma de almacenamiento de glucosa en el cuerpo, puede descomponerse para liberar glucosa cuando sea necesario.

Este proceso es fundamental para mantener niveles estables de glucosa en sangre entre comidas.

Sin embargo, es importante destacar que la eficiencia de estas vías puede variar de una persona a otra.

Aquellos que consumen alimentos con frecuencia, interrumpiendo constantemente el proceso de glucogenólisis, pueden experimentar una pérdida de eficacia en la utilización de glucosa almacenada.

Organismos diferentes

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Por otro lado, las personas con flexibilidad metabólica, es decir, la capacidad de utilizar tanto grasas como glucosa como fuente de energía, pueden experimentar múltiples beneficios para la salud, incluido un mejor rendimiento deportivo y una mayor resistencia.

En resumen, si bien es cierto que el cerebro necesita glucosa para funcionar correctamente, nuestro cuerpo tiene mecanismos para obtenerla incluso sin consumir azúcares directamente.

La clave está en mantener un equilibrio saludable entre la ingesta de carbohidratos, grasas y proteínas, y en desarrollar una flexibilidad metabólica que nos permita utilizar eficientemente diferentes fuentes de energía.

Profe Claudio Nieto se despide de ti por el momento y espera que esta información haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!