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Mitos y Leyendas: El Dios Enano Coquena

El Dios Coquena está descrito como un enanito que protege a rebaños de pastores crueles y los castiga arrebatando estos de ellos.
2024-01-03T13:34:07+00:00
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Shutterstock, El enano coquena
  • Genny de Bernardo te comparte la leyenda de Coquena, el dios enano que protege animales.
  • Coquena es un dios enano que vive en las montañas y tiene la capacidad de volverse invisible para proteger a las llamas de los pastores crueles.
  • En esta leyenda, Coquena no puede defender a un rebaño, pero fabrica un plan para que nadie salga lastimado.

En lo profundo de mis amadas montañas, mis queridos valles y mi añorada quebrada, entre murallas mágicas y oscuros desfiladeros donde rara vez ha caminado el ser humano, reside Coquena.

Solo unos pocos afortunados han tenido el privilegio de encontrarse con Coquena, el dios enano que se viste y calza como los humildes cholitos que cuidan de las vicuñas en el valle.

Sin embargo, Coquena posee el don de volverse invisible cuando decide llevarse las llamas de un pastor que las trata con crueldad.

Coquena siente un profundo amor por la naturaleza, pues es un dios antiguo, mucho más antiguo que la llegada de los hombres blancos a estas tierras.

Protecto de animales

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Tiene una mano suave, delicada como la lana, para cuidar de los animales de la Puna, y otra mano pesada, hecha de plomo, para castigar a los cazadores que amenazan la vida de las llamas salvajes.

Estas de tanto que eran cazadas, ya habían sido llevadas al borde de la extinción.

En una ocasión, tres cazadores se aventuraron en las montañas con la intención de matar todas las llamas que encontraran.

Cuando apuntaban sus escopetas hacia una tierna y desamparada llama, un joven llamado Nico, un cholito de la región, los detuvo.

Ucumar

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Les advirtió que no solo Coquena merodeaba por esas tierras, un antiguo dios que no podía enfrentar las armas de fuego, sino también el Ucumar, un gigante que sacudía la tierra con su paso.

Los cazadores, intrigados, preguntaron quién era el Ucumar. Nico les explicó que se trataba de un colosal ser que habitaba las montañas y hacía temblar la tierra a su paso.

Rápidamente, el cholito se escabulló entre las rocas con su llama antes de que los cazadores pudieran dispararle.

Decidieron entonces dirigirse hacia donde Coquena se encontraba. Pensaron que allí encontrarían numerosas llamas para cazar.

Coquena pide ayuda

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Mientras avanzaban por la montaña, se toparon con un valle donde cientos de llamas estaban siendo arreadas por el Dios enano, quien emitía su inconfundible silbido.

Los cazadores se emocionaron y apuntaron sus escopetas, ignorando las advertencias de Nico, convencidos de que Coquena no podía hacer nada contra sus armas de fuego.

Sin embargo, en ese preciso momento, Coquena apareció ante sus ojos con un grito de «¡Momento!».

Aunque los cazadores no se detuvieron, ya que creían que Coquena era impotente ante sus armas, de repente, sintieron la tierra temblar bajo sus pies.

Trabajo en equipo

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No podían creer lo que veían: ¡era el Ucumar! El gigante venía en auxilio de Coquena.

Los cazadores, atemorizados, corrieron tan rápido como pudieron y desaparecieron de la región, nunca más volvieron a ser vistos por aquellos lugares.

Así fue cómo un antiguo ser mágico recibió ayuda de otro, más reciente en la tradición, pero que comprendía mejor cómo enfrentar los desafíos de los tiempos modernos.

Mitos y Leyendas se despide por ahora y espera que la leyenda de Coquena te haya gustado. ¡Nos vemos!

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Las plantas son seres vivos realmente importantes para nosotros como seres vivientes para que podamos existir.

La respiración es la prueba y necesidad más básica de la vida, basta con querer aguantar la respiración para ver que el propio instinto es el que hace que respiremos.

Con eso dicho, es gracias a las plantas que podemos respirar, pero estas también ofrecen otros regalos a los humanos.

Las plantas son alimentos saludables que ayudan al ser humano a mantener su salud y vida al máximo nivel posible. Aquí te contamos una leyenda acerca de cómo se originaron las plantas gracias a un ser divino.

Sequía terrible

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Hace muchísimo tiempo, cuando los shuaras recién comenzaban a poblar las tierras al este de Ecuador, no había selva, solo una llanura con algunas hierbas, como el «unkuch», que era su principal sustento.

El «unkuch» les permitió resistir la sequedad del suelo y el calor intenso del sol durante mucho tiempo.

Pero un día desapareció, y con él comenzaron a desvanecerse los shuaras.

Algunos culparon a seres malignos llamados Iwia e Iwianchi, que parecían devorar la tierra, mientras otros persistieron en buscar comida.

Nunkui

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Una valiente mujer llamada Nuse, junto con sus hijos, emprendió la búsqueda del «unkuch» en lugares oscuros y apartados, sin éxito.

Después de desmayarse por el agotamiento y el calor, Nuse tuvo un sueño donde vio rodajas de un alimento desconocido en el río. Al despertar, descubrió la yuca.

Mientras probaba la yuca, apareció ante ella Nunkui, la dueña de la vegetación.

Nunkui elogió la valentía de Nuse y le prometió no solo el «unkuch», sino toda clase de alimentos para su pueblo.

Bendición

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De repente, aparecieron huertos exuberantes llenos de plantas y frutos.

Nunkui también regaló a Nuse una niña prodigiosa capaz de crear alimentos como el «unkuch», la yuca y muchos más.

Con el regalo de Nunkui, la vida de los shuaras cambió por completo: el sufrimiento fue olvidado, y la esperanza se extendió con la vegetación que creció abundantemente en su territorio.

Mitos y leyendas se despide de ti por el momento y espera que la leyenda de Nunkui de las plantas haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!