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Mitos y Leyendas: Los dos ríos

Dos amigos compiten por una petición de una chica, pero un dios interviene debido a la falta de permiso por parte de los personajes.
2024-01-29T14:24:39+00:00
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Los dos ríos, Shutterstock
  • Genny de Bernardo te comparte la leyenda de los dos ríos.
  • Se trata de una historia en la que dos amigos compiten por complacer a una chica.
  • Al final, un dios interviene y se furia desata el fin de uno de los personajes.

Hace un largo tiempo, en los días en que los lagos parecían espejos de cristal y las montañas se asemejaban a montones suaves de arcilla, habitaban en la región de la Patagonia dos tribus Mapuches.

Los hijos de los líderes Limay y Neuquén compartían una amistad profunda.

Juntos solían pescar y nadar, pero un día, mientras se encontraban cerca de un lago, escucharon una melodiosa canción…

La voz pertenecía a Rahiue, una joven indígena de una belleza deslumbrante. Los jóvenes se enamoraron perdidamente de ella.

Separación

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Desde ese instante, los amigos que eran como hermanos se dieron cuenta de que algo se había intercalado entre ellos.

Los líderes de sus tribus, al observar la distancia creciente entre los jóvenes, buscaron el consejo de una machi, una adivina de gran sabiduría.

La machi pronto desentrañó el misterio que envolvía la situación y quiso hablar con Rahiue.

Cuando quedaron a solas, la adivina le preguntó a la joven indígena cuál era su deseo más profundo, y ella respondió que anhelaba una concha de mar.

La furia del dios del viento

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Los jóvenes debían aventurarse hasta el mar y traer una concha. Luego de consultar a los dioses, acordaron que la forma más rápida de llegar al mar era convertirse en ríos.

Así lo hicieron, y los dos amigos, transformados en agua, comenzaron a fluir en dirección al mar; Neuquén desde el norte y Limay desde el sur.

Sin embargo, como suele ocurrir en las historias, surgió un obstáculo imprevisto: el espíritu del viento no había sido consultado, y su furia desató vientos malignos.

Rahiue imploraba a los dioses por las almas de los jóvenes mientras su propio cuerpo se transformaba lentamente en un árbol.

La tragedia une a los ríos

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La furia del viento fue tan intensa que alteró el curso de los ríos.

Cuando Limay y Neuquén se enteraron de la trágica muerte de Rahiue, se abrazaron fraternalmente.

Así, unidos en su dolor, lloraron por la joven indígena, y sus torrentes de agua crearon un río que aún hoy la recuerda con tristeza: el «río Negro».

Mitos y Leyendas se despide de ti por el momento y espera que la leyenda de los dos ríos haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!

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Las plantas son seres vivos realmente importantes para nosotros como seres vivientes para que podamos existir.

La respiración es la prueba y necesidad más básica de la vida, basta con querer aguantar la respiración para ver que el propio instinto es el que hace que respiremos.

Con eso dicho, es gracias a las plantas que podemos respirar, pero estas también ofrecen otros regalos a los humanos.

Las plantas son alimentos saludables que ayudan al ser humano a mantener su salud y vida al máximo nivel posible. Aquí te contamos una leyenda acerca de cómo se originaron las plantas gracias a un ser divino.

Sequía terrible

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Hace muchísimo tiempo, cuando los shuaras recién comenzaban a poblar las tierras al este de Ecuador, no había selva, solo una llanura con algunas hierbas, como el «unkuch», que era su principal sustento.

El «unkuch» les permitió resistir la sequedad del suelo y el calor intenso del sol durante mucho tiempo.

Pero un día desapareció, y con él comenzaron a desvanecerse los shuaras.

Algunos culparon a seres malignos llamados Iwia e Iwianchi, que parecían devorar la tierra, mientras otros persistieron en buscar comida.

Nunkui

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Una valiente mujer llamada Nuse, junto con sus hijos, emprendió la búsqueda del «unkuch» en lugares oscuros y apartados, sin éxito.

Después de desmayarse por el agotamiento y el calor, Nuse tuvo un sueño donde vio rodajas de un alimento desconocido en el río. Al despertar, descubrió la yuca.

Mientras probaba la yuca, apareció ante ella Nunkui, la dueña de la vegetación.

Nunkui elogió la valentía de Nuse y le prometió no solo el «unkuch», sino toda clase de alimentos para su pueblo.

Bendición

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De repente, aparecieron huertos exuberantes llenos de plantas y frutos.

Nunkui también regaló a Nuse una niña prodigiosa capaz de crear alimentos como el «unkuch», la yuca y muchos más.

Con el regalo de Nunkui, la vida de los shuaras cambió por completo: el sufrimiento fue olvidado, y la esperanza se extendió con la vegetación que creció abundantemente en su territorio.

Mitos y leyendas se despide de ti por el momento y espera que la leyenda de Nunkui de las plantas haya sido de tu agrado. ¡Hasta la próxima!